Planificación
antes del taller
Muchas veces el contenido y el proceso de las actividades
educativas son el resultado de eventos fortuitos, en vez de estar
cuidadosamente planificados. Uno de los principales ingredientes de un taller
exitoso es contar con una planificación extensiva del mismo. ¡No dejés que el
azar se encargue de tu taller!
Consejo 1: Definir los
objetivos para el taller
Al planificar hay que decidir lo que intentamos lograr con el
taller, y porqué es importante hacerlo. Por ejemplo, ¿intentamos transmitir
información nueva o mejorar las capacidades existentes? ¿Queremos facilitar las
situaciones actuales o generar un cambio de comportamiento? en general los
talleres suelen diseñarse para desarrollar una capacidad en los asistentes.
Hay que determinar el objetivo con claridad y cuidado, ya que
innevitablemente va a influenciar el método de enseñanza que se usará, las
actividades y la estrategia de evaluación.
Consejo 2: Averiguar quién va
a ser la audiencia
siempre que se posible es bueno determinar quiénes van a ser los
participantes. ¿Qué conocimientos tienen sobre el tema? ¿Cuál es su experiencia
previa? ¿Cuáles son sus necesidades y expectativas?
Aunque no siempre es posible conocer por adelantado a los
participantes, en general es posible obtener información relevante de los
mismos a través de breves preguntas al momento de anotarse.
Consejo 3: Determinar el
método de enseñanza y diseñar las actividades apropiadas
Una vez que tenemos en claro los objetivos de la sesión, debemos
decidir si el formato de taller es el apropiado.
Hay varios métodos de enseñanza que se pueden usar para
involucrar a un grupo en el aprendizaje activo. Estos incluyen discusiones de
casos, juegos de rol y simulaciones, videos, demostraciones en vivo, y oportunidades
para practicar habilidades particulares. Los talleres deben fomentar la
resolución de problemas y la adquisición de capacidades.
El taller en si mismo
La flexibilidad es otro de los ingredientes clave para un taller
exitoso. Es muy importante planificar todo por adelantado, pero es más
importante estar preparados para abandonar la agenda!
Consejo 4: Presentar a los
participantes entre si
Una vez que inició el taller, es esencial determinar quién es
nuestra audiencia. Si estamos trabajando con un grupo reducido, podemos
preguntarle a cada persona que se presente ante el equipo, y cuente sus
expectativas para la sesión (es importante hacer énfasis en la brevedad, para
que la introducción sea rápida). En grupos más grandes, podemos hacer una
rápida presentación "con las manos": por ejemplo, preguntar ¿cuántos
doctores hay presentes? ¿cuántos ya asistieron a talleres sobre este tema?
¿cuántos son estudiantes de Sistemas?
Conocer a los participantes nos permitirá enfocarnos
correctamente en el material. Con esta información deberemos encontrar un
balance entre las cosas a explicar, y poder así satisfacer las expectativas del
grupo.
Consejo 5: Contar los
objetivos de la sesión
Contarle al grupo lo que esperamos lograr en el tiempo
disponible. Decir lo que vamos a hacer, y lo que no vamos a hacer. Intentemos
relacionar nuestros objetivos con las necesidades de los participantes. Mostrar
la agenda de eventos para que los miembros del grupo sepan lo que ocurrirá. Es
bueno recibir feedback sobre la agenda para asegurarse que el plan sugerido es
útil para el grupo.
Consejo 6: Crear un ambiente
relajado para aprender
El presentarse entre todos los miembros del equipo tiene que
ayudar a crear un ambiente de cooperación mutua y colaboración. También ayuda
el contar por adelantado la agenda del taller. La participación activa y las
preguntas también ayudan a reforzar la sensación de tranquilidad y lugar
relajado para el aprendizaje.
Consejo 7: Fomentar la
participación activa y permitir la resolución de problemas
Como ya vimos, la participación es uno de los elementos clave en
los talleres. Hay que involucrar a los participantes en todas las etapas de la
sesión. Invitarlos a preguntar, discutir en el grupo y debatir. Fomentar a los
participantes a aprender entre ellos. Si surge un problema, permitir que el
mismo grupo intente resolverlo.
Cuando sea posible, limitar el tamaño del grupo para que la
participación sea más facil. También ayuda la organización física del lugar.
Por ejemplo, ordenar las silla de manera que todos puedan verse directamente.
Es muy poco posible que se pueda llevar adelante un taller en donde las sillas
están organizadas "como en el cine", para una charla normal.
Se puede dividir a la audiencia en equipos más pequeños para
resolver problemas. En particular, se le puede pedir a los miembros que
trabajen con un grupo de problemas o practiquen alguna habilidad.
Consejo 8: Brindar
información relevante y práctica
Aunque la participación activa y la interacción son esenciales
para un taller exitoso, los participantes también tienen que sentir que
aprendieron algo. Los talleres se hacen para promover la adquisición de nuevos
conocimientos y de aptitudes y capacidades. Por lo tanto, se debe brindar
alguna información.
Está perfecto brindar mini-charlas durante el taller. Estas
charlas ayudan a brindar la información básica y asegurar un terreno común para
la discusión. Ahora bien, dos horas de charal en un taller de dos horas es
inaceptable. Los participantes tienen que tener la oportunidad de responder a
la información que se les presenta. También se tiene que fomentar las preguntas
y comentarios de los asistentes.
Consejo 9: Recordar los
principios del aprendizaje de adultos
Los adultos llegan a las situaciones de aprendizaje con
distintas motivaciones y expectativas sobre los objetivos y métodos del
aprendizaje. Más aún, gran parte del aprendizaje de adultos significa
"re-aprender" en vez de aprender nuevas cosas, y en general no les
gusta el rol de "estudiante". Los incentivos para el aprendizaje de
adultos suele venir de motivos internos a cada persona. Por lo tanto, es
importante respetar el conocimiento y la experiencia previa del grupo, su
motivación para aprender y su potencial resistencia al cambio.
Consejo 10: Cambiar las
actividades y el estilo
Hay que estar seguros que el taller fluye a un ritmo que ayuda a
mantener la atención de los participantes. Llevar un ritmo apropiado implica ir
avanzando con el taller y a la vez dejar espacio para que el grupo pueda ir más
lento o más rápido durante la sesión. La mayoría de los estudiantes están
acostumbrados a escuchar gran cantidad de información en poco tiempo, y sin
embargo no es una buena práctica de enseñanza ni de aprendizaje.
Consejo 11: Resumir la sesión
y pedirle feedback al grupo
Al finalizar, volver a decir lo que se intentó lograr con el
taller, sintetizar los puntos principales, y discutir los planes a seguir, si
aplica. A veces, puede resultar útil pedirle al mismo equipo que resuman lo que
aprendió durante la sesión. Además, pedirle al equipo su feedback sobre si se
cumplieron los objetivos del taller, y qué harían para mejorar la sesión en el
futuro.
Consejo 12: ¡Disfrutá y
divertite!
Es importante que disfrutemos lo que hacemos. Si estamos
cansados del material que presentamos, abandonemos el tema. Si no nos interesa
tener interacciones con equipos chicos, probemos con otro formato, pero no lo
llamemos "taller". Por último, si realmente estamos disfrutando el
momento - y no estamos aburridos con lo que hacemos - es probable que los
participantes la estén pasando bien y logren aprender algo en el proceso.







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